Donde esta tu coraza gran acorazado,
necesito el pulcro frio de tu metálica fachada
para quitarme este cálido escozor que no me deja dormir,
no te vuelvas oxidada y blanda lata,
se cruel figura que deja caer su presencia en cuanto entra a un lugar,
no dejes pisotear tu orgullo por esas desfiguradas sombras,
se duro frente el implacable viento,
que tarde o temprano hará caer los pernos,
crucemos este mar y hagamos de nuestro insolente egoísmo
benevolencia para nuestros corazones.
No podría cautivarme una figura que se entrega sin fundamento,
un sacrificio ilógico, actos sin respeto a lo propio,
Lo poco noble y el doblegarse ante cualquier causa,
prefiero el orgullo y aunque por él muera atravesado por cien flechas
serian perfecto adorno a esa grandiosa condición del alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario