y me hundí en la arboleda de sentimientos,
y en cada sombra busque refugio,
y en cada luz busque calor,
todo parecía oscuro, y el frío,
mi tortuoso réquiem me hacia bailar,
cual las hojas coreaban con despechado llanto;
en mis ojos tu sangre y a ello mi odio,
la cuchilla en el suelo y la herida abierta en el pecho,
tres feos cuervos mirando, mientras saboreaban mi sangre,
las podridas hojas del suelo y sus gusanos,
me llevan a la inmunda tierra
de al cual fui, trate de separarme y hoy vuelvo...
rodolfo jara
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1 comentario:
recien llegue de Talca.
Vaya clima.
Quise mojarme.
Quise hacer la fotosintesis.
y tu?
te desintegras...podrias haber avisado y te iba a hablar al cementerio.
no te rindas.
adieu!
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